lunes, 3 de febrero de 2014

ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO

Es el origen y significado del título de la entrada lo que me impulsa a escribir tras tanto tiempo sin hacerlo. Me intento justificar (sin éxito en mí misma) argumentando que durante todo este tiempo he intentado ofrecer mis conocimientos y energía al activismo y a la información “de calle”, pero reconozco que no es suficiente.
No es suficiente todo lo que estamos haciendo, ni llegará nunca a buen puerto si no sabemos valorarnos, ser conscientes del poder y derechos que tenemos como consumidores ni de las obligaciones que nos conciernan como ciudadanos de este tan maravilloso planeta Tierra.
Fue a principios de enero cuando de nuevo me llamó el impulso ante las noticias que estaba recibiendo; el telediario de la jornada anunciaba “una gran ola de frío polar en Norte América, con sensación térmica de hasta menos -20º, Alerta Naranja”. “Mueren miles de peces en un lago de Chile debido a las altas temperaturas”…

Y ayer, de nuevo, el eco del cambio climático sonaba en nuestros televisores con olas de hasta diez metros que dejaban anonadados a los ciudadanos de San Sebastián y alrededores, el mar arrasaba con todo lo que encontraba a su paso, sin hacer distinciones y con la fuerza bravía que tienen las olas, veíamos arrancados los espigones de los puertos. “nunca antes habíamos visto nada así” decían los gallegos ante semejante suceso.

El mar, como (casi) todo actualmente, está “revuelto”, es difícil predecir qué va a ocurrir, pero está claro que no nos encontramos en una situación de equilibrio, que sería lo ideal para un avance viable, sino que nos encontramos en una situación extremadamente delicada debido a las amenazas ambientales y de cambio climático. Este hecho está reconocido por gobiernos, científicos, empresarios, organizaciones, ciudadanos…. Y aunque constituya un fenómeno natural, el problema deriva en que está variación se está viendo acelerada como consecuencia del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) originados por la actividad humana.

Según expertos, para evitar un cambio climático peligroso e impredecible, la temperatura media global no debe aumentar más de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales. Aunque supuestamente aún estamos a tiempo de frenar todo esto, resulta difícil hacerlo en el sistema capitalista y en el mundo globalizado en el que nos encontramos, pero es por esto y más que nunca, por lo que reclamo mi derecho como ciudadana a parar inmediatamente con este desenfreno y esta locura que está sufriendo mi tierra y mi gente. Porque me dan miedo las predicciones más positivas, porque en nuestra región mediterránea también sufriremos los cambios, aunque no tan directamente como un indígena del amazonas. Aumentará el riesgo de olas de calor, sequías e incendios y se reducirán los recursos hídricos que tan vitales son para nuestra economía (agraria).

Según estimaciones del IDAE sólo tardaremos 35 años en duplicar el consumo mundial de energía y menos de 55 años en triplicarlo, por lo que afrontar el desafío del cambio climático supone reducir drásticamente las emisiones de CO2 asociadas al consumo energético, por lo que resulta imprescindible revertir el crecimiento desmesurado del consumo de energía registrado en los últimos años y empezar a asentar las bases de una cultura energética, basada en el ahorro, el uso de tecnologías eficiente y desarrollo de las fuentes de energía renovables.

Según WWF España  “la eficiencia energética y la conservación de la energía puede recortar el consumo mundial de energía alrededor del 40% para el año 2050” por lo que resulta una pieza clave en las políticas de lucha para reducir las emisiones globales de GEI.
Si realmente queremos cambiar y luchar por combatir el cambio climático que nos afecta, tenemos que tener en cuenta que hasta las acciones más pequeñas y sencillas, encaminadas a la reducción de los consumos energéticos, pueden tener un gran impacto positivo global si todos los ciudadanos las ponemos en práctica y cambiamos nuestros hábitos para evitar derroches innecesarios.

 Es necesario que nos posicionemos urgentemente y que, además de reducir y gestionar nuestros recursos, fomentemos estas prácticas en nuestro entorno, advirtiendo que además de proporcionar un ahorro económico considerable, estamos luchando por un mundo en el que merezca la pena vivir y podamos disfrutar de él.

Es la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que mi vida sea interesante" Paulo Cohello





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